¿Puedo ser un Masón?

Quien esté interesado en pertenecer a la Masonería, ha de reunir indispensablemente los siguientes tres requisitos:

  • Ser un Hombre Libre: La solicitud de iniciación a la Masonería, que cada candidato hace por su propia mano, ha de ser consecuencia de la innata libertad individual, lejos de toda presión, influencia o circunstancia que coarte dicha libertad.
  • Ser un Hombre de Buenas Costumbres: Para ser masón, se debe ser una persona digna de confianza, honrada en su forma de trabajar y de actuar con los demás, y gozar de buena reputación.
  • Creer en un Principio Superior o Causa Primera de todo lo creado: Al que las personas comúnmente denominan como Dios, y que los masones, respetando siempre la libertad del individuo ante cualquier creencia particular, denominamos como Gran Arquitecto del Universo.

Procedimiento a seguir

El aspirante debe hacer una solicitud de iniciación. Para ello, generalmente debe valerse de algún amigo o conocido que pertenezca a la Orden. A través de él recibirá el documento que debe llenar para hacer la solicitud. Toda solicitud sufre un proceso de evaluación interno que tiene varias etapas al interior de la logia respectiva, entre las que probablemente se incluya alguna entrevista con el candidato por parte de personas que no tienen ninguna relación con el, para ampliar la información que el mismo ha suministrado con su solicitud.

Cumplidas todas las etapas de evaluación de la solicitud en forma satisfactoria, quedará en condiciones de ser iniciado. Para ello la Logia acordará con el candidato los asuntos de carácter administrativo.

 

¿Qué compromisos adquiere quien se inicia como Masón?

En caso de ser aceptado como masón, el candidato se compromete a:

  • Ser respetuoso y cumplidor con todas las leyes del Estado.
  • Ajustar su conducta a los «Antiguos Usos y Costumbres» de la masonería.

Esto implica ser fiel a los principios de la orden y comprometerse a trabajar permanentemente por su progreso personal.

  • Respetar y cumplir irrevocablemente y sin excepción, los estatutos y Reglamentos Generales de la logia que lo recibe, y los de la Gran Logia que tenga la jurisdicción en ese territorio.
  • Asistir puntualmente a las reuniones a las que sea convocado.